Una experiencia personal con DIOS.
Reflexión de Semana Santa: DIOS y sus maravillas.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna Mi perspectiva.
En esta entrega, no hablaremos de derecho ni hablaremos de política. No. Pues hablaremos de algo más especial. Y no, no es algo, es alguien: DIOS.
Nunca lo hemos visto, pero con su actuar en nosotros, sabemos que él está ahí. Sabemos que él nos cuida, que responde nuestras peticiones, tarde o temprano.
En mi caso, DIOS se ha manifestado de diversas maneras, lo que me convierte en alguien con muchas experiencias vividas para contarles, queridos lectores.
Para empezar este monólogo, hablando de estas maravillas, lo primero a mencionar aquí es: nunca, pero nunca, este articulista hace ningún proyecto o toma ninguna decisión sin consultar a DIOS. Dicho esto, sigamos.
Todos, en algún momento, hemos pasado por alguna situación difícil en nuestras vidas, dígase alguna emergencia o algo que ya se ha salido de nuestras manos, que ya es imposible de resolver por nuestros propios medios. Es en ese momento en donde te arrodillas, alzas tus manos y, totalmente derrotado, pides la intervención divina en el asunto.
Aún recuerdo, a finales del año pasado, cuando me quedé sin trabajo. Muchas oportunidades y puertas se me cerraban. Fue una época en donde dudé mucho, me consideraba no apto para mi profesión y llegué a decir en voz alta que dejaría el derecho. ¿Se imaginan? ¿Yo sin mi carrera?
La cosa era tan grave que, en mi cabeza, se me instaló un plan completo para dejar la universidad. Y era el siguiente:
Iría a la escuela de derecho, le explicaría mi decisión a ellos, dejaría que me interrogaran con sus preguntas y luego pasaría por el departamento correspondiente a buscar todos mis documentos.
Cada vez que me acostaba, tenía en mi mente llevar a cabo mi plan. Pero, les confieso, DIOS nunca me dejó hacer esto. Lo que DIOS me estaba mostrando, a través de su acción, era que quien llevaba el control era él, no yo.
Siempre supe que, si dejaba la universidad, en mi instinto sabía que los de derecho me buscarían. Siempre tuve la certeza de que no estaba solo, de que DIOS estaba conmigo.
Solo pocas personas sabían mi plan, pero todos, absolutamente todos, estaban en desacuerdo.
Y, mientras en mi cabeza se me dibujaba mi idea, DIOS movía sus piezas para actuar a su debido tiempo.
El problema que tenemos los seres humanos es que, desde que vemos que las cosas nos están saliendo mal, nos queremos rendir al primer error. Desde que caemos emocionalmente, nuestra mente juega con nosotros y nos lleva a cometer acciones erróneas.
Fue a finales de 2025 y principios de 2026, en medio de mi proceso, que vi la mano de DIOS obrar en mi persona. Fue algo tan emocionante que, al recordarlo, me quedo sorprendido. De un día para otro, muchas puertas se abrieron.
Se preguntarán, ¿cómo ocurrió? Pues, como me encanta escribir, hice una publicación en X, en homenaje al profesor Juan Manuel Guerrero. Y, desde esa publicación, se armó la de Troya.
Desde ese día, DIOS puso la gracia en una persona especial; en conjunto a ella, hoy un grupo de personas que, de una forma u otra, se han convertido en mis consejeros y asesores en todos mis asuntos. Espero que, cuando lean esto, sepan que estoy hablando de ustedes, a los cuales les extiendo múltiples bendiciones desde lo alto. Gracias, DIOS, por ponerlos a todos en mi camino, y a todos ustedes por acompañarme, en especial, a esa persona que DIOS usó como canal.
Cuando te encuentres en una situación como la mía, recuerda: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Salmo 34:19.
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10.
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Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario general en el Club de Ideas Políticas de la misma universidad. Socio gerente de Kimaya Consulting, S.R.L.
Amén querido Miguel, qué bonita publicación. Así es, Papá Dios tiene el control y hay que confiar en Él, esmerarse por ser mejor cada día, escucharlo, servir desde el amor. Gracias por compartir. Dios te bendiga, tienes un espíritu de admirar. Ya te gradúas pronto y exitosamente. Felicitaciones! Un abrazo cordial 🙏🤗
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