Viendo a través de mi imaginación
¿Cómo ven los ciegos? Mejor dicho, como veo yo.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna Mi perspectiva.
A raíz del impacto generado por mi artículo de la semana pasada, esta semana hemos decidido continuar en esa línea, abordando un tema que siempre se nos pregunta: ¿cómo ven los ciegos?
Así que hoy, les traigo su respuesta.
Agradecemos la recomendación de AnaPaula Montero, quien el jueves me iluminó con su pregunta y me dio tema para escribir este artículo. Se lo dedico a ella, y al equipito del comedor de la DGA) Que se sienta con nosotros a las 7 de la mañana y a las 12 del día. Laura, Elianny, Yandra, Dihorela, Crysmer, Entre otros. Así que, en honor a la curiosidad de AnaPaula, vamos a esto.
El jueves, mientras manteníamos una conversación casual entre compañeros, AnaPaula, una compañera curiosa y llena de energía, interrumpió el tema de conversación y, con todo respeto, me preguntó: Miguel, ¿cómo tú percibes la luz? ¿Cómo tú ves?
Cuando le iba a responder, la misma Ana comentó: Oye, pero eso es un tema de artículo. Así que por eso redactamos estas líneas hoy.
No es tan fácil responder esa pregunta, pues cada persona con discapacidad visual tiene una enfermedad diferente. Debido a eso, cada quien responde según su problema.
En mi caso, yo puedo percibir la luz del día, la del sol, y muy poquito la de la luna, pero algo es algo.
Claro que, cuando yo digo esto, suelen salir a relucir varias ideas, como que tengo la posibilidad de ver, o algunos dicen que yo me hago el ciego. Cuando a veces yo digo: 'Miren, está nublado', siempre sale un ignorante y dice: 'Tú no eres ciego, tú ves más que yo'.
A esas personas que dicen que yo me hago el ciego, les respondo: nadie, en su sano juicio, quisiera hacerse el ciego. No se imaginan lo que yo daría por ver aunque sea 5 minutos, yo sería feliz.
No es que yo me hago el ciego, simplemente Dios puso la gracia y, a diferencia de otros ciegos que ven oscuridad, yo tengo la virtud de ver algo de claridad. Y es que yo nací con esta discapacidad, tengo problema en la córnea (queratocono) y un líquido en el ojo izquierdo que hace que la presión del ojo me suba, provocando que el ojo se me reseque y me duela. Pero, por lo demás, mis ojos están buenos, y de lejos se ven como que no tengo nada.
Por eso, puedo sentir la luz de los bombillos, la luz de los teléfonos, la luz del día, la luz del sol, y puedo percibir cuando está nublado y cuando está claro. Pero no puedo ver más allá. Siento como si tuviera una pared en la niña de mis ojos.
Es muy difícil explicárselo a una persona con su vista buena, pues no me va a entender, pero una persona con algún tipo de enfermedad en sus ojos quizás entenderá el contexto. Pero no es tan fácil describir la realidad, pues a veces uno se siente incómodo con preguntas como esa, y más si la pregunta viene de desconocidos.
Debo señalar que, a pesar de vivir con esta discapacidad, yo tengo una vida normal igual que la de todos los demás. Yo trabajo, estudio, ando solo en la calle, y todo eso normal que ustedes hacen.
Así mismo, yo tengo celular, uso computadora, sé hacer oficios, y tengo una vida social activa como la de todos ustedes. Mencionar, también, que en la calle hay personas que me preguntan que si yo hago mis cosas del aseo solo. Sí, yo hago eso solo. Por favor, cuando me vean no me pregunten esa cosa de nuevo, que uno se siente incómodo.
Ah, espero y no vean esto como un boche, no, no. Quiero que vean este artículo como un manual educativo, para cuando interactúen con una persona con discapacidad visual, sepan cómo dirigirse a él y sepan hacerle las preguntas adecuadas.
Otra de las preguntas de Ana fue: ¿Cómo sueñas? Es sencillo, sueño a través de la imaginación. En lugar de ver los sueños, los siento profundamente.
En síntesis, estas son algunas de las ideas de mi vida, Algunos pensamientos que me llegan a la cabeza. Pido disculpa si fui muy crítico
Una respuesta final a esta pregunta podría ser: Aunque mis ojos no me permitan ver el mundo, mi imaginación me brinda una panorámica única. No puedo usar mi vista, pero mis manos me permiten palpar la realidad. ¿Para qué pedir ojos, cuando mis oídos cumplen la misma función? ¿Para qué desear ver a la gente, cuando mi voz me permite conectar con ellos? ¿Y para qué añorar el paisaje, cuando la tecnología nos ayuda a describirlo? No nos lamentemos por lo que nos falta, sino que celebremos lo que sí poseemos. Yo, por ejemplo, tengo cuatro sentidos magníficos que me permiten vivir plenamente. No somos diferentes, simplemente vivo mi vida de manera distinta, con algunos ajustes razonables.
Diré como Dijo Oprah Winfrey: Si miras lo que tienes en la vida, siempre tendrás más. Si miras lo que no tienes en la vida, nunca tendrás suficiente.
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Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad.
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