Dar gracias sobre todas las cosas, Reflexión navideña.
Un Año de Mi Perspectiva.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna Mi Perspectiba.
Frecuentemente, el error más común de los escritores es que olvidamos dar las gracias. A menudo nos enfocamos tanto en que nos compren o lean el texto y los libros que olvidamos el ingrediente esencial: la gratitud.
Antes que nada, mi reconocimiento en primer lugar es para Dios. Le agradezco infinitamente por la inspiración para este proyecto, por abrirme puertas y por cada logro conseguido bajo Su guía.
Ahora, hablemos de este año increíble, A pesar de los altibajos, ha sido una montaña rusa maravillosa. La vida me ha enseñado algo vital, Que no estoy solo, Tengo a mi gente cerca: familia, amistades y un montón de personas que me aprecian, que me aman. Es momento de mirar atrás, ser agradecidos por lo bueno, lo malo y todo lo que nos trajo hasta aquí.
Recuerdo el primer día de Mi Perspectiva, Fue el 19 de diciembre de 2024. Mi primer artículo fue Haití Español, un estado fallido con constitución. Lo subí a las 3 PM y los primeros en leerme fueron Los estudiantes de derecho de la PUCMM, A quienes les agradezco su gran apoyo.
Al principio, era solo un hobby, Sin embargo, a partir de enero de 2025, destaco un artículo que redacté junto a Eluz Dotel, una estudiante de derecho de mi universidad, La cual, Juntos, desarrollamos un artículo sobre el caso Cotuí, basado en un trabajo académico que vi de Eluz, me gustó, y se lo pedí para escribirlo y publicarlo.
Luego, en febrero, llegó un artículo biográfico sobre Yeni Berenice, escrito con mi colega Samantha Candelario, Artículo que se mereció muchos aplauzos de la comunidad jurídica.
Posteriormente, el 3 de septiembre de 2025, publiqué un artículo que se convirtió en uno de los más especiales para mí: Desahogo de un ciego que no se considera ciego. Recuerdo vívidamente la manera en cómo lo escribí. Surgió a raíz de algunas preguntas que me realizaron mis compañeros de pasantía en la Dirección General de Aduanas. Esa mañana, en la oficina, me puse a pensar en todo lo malo, lo bueno y decidí desahogarme. Recuerdo que tenía mucho estrés, pero lo conseguí. Gracias a Laura, a Ana Paula, a Diorela, a Yandra, a Patricia, a Elianni, a Miguel, y a Luigi. A cada compañero de mi equipo de la decimosexta promoción de pasantías de la DGA, porque ese día me leyeron, se sumaron y por el apoyo brindado. Sin ustedes, ese artículo no sería posible. En especial a Ana Paula por su curiosidad, y a Laura por animarme. Hoy en día estoy muy orgulloso de eso.
Quiero dejar claro que nunca he pensado ni pensaré sacarle provecho económico. Esta columna la he diseñado para desahogarme, contarles mis cosas y, sobre todo, hacer justicia. Me siento increíblemente feliz cuando encuentro personas en la universidad, específicamente en los pasillos, cuando me dicen que han leído uno de mis artículos y que les ha cambiado la vida. Como escritor me siento realizado, pero más como ser humano: el simple hecho de cambiar una vida con lo que hago o digo, ¡eso vale más que mil millones. Por lo que siempre estaré agradecido con todas las personas que cada miércoles, sin importar la hora, se detienen a leerme, sin importar el tema, que siempre le encuentran algo positivo a esto.
Mi segundo artículo más leído vino después de ese hito, y es que mi intención no es enfocarme en las cifras, sino en el hecho de que desde el primer día han estado presentes. Mi forma de expresar mi gratitud este año junto a ustedes es a través de estas palabras: gracias.
Gracias porque, sin importar sus ocupaciones o compromisos, dedican tiempo a leer mi columna, difundirla y, en algunos casos, a comentar. Mi gratitud se extiende a los juristas que han seguido mi obra y que, continúan apoyando. Gracias al profesor Flavio Darío Espinal, a Eduardo Jorge Prats, Hector Alíes y a todos los que se sumaron a esta iniciativa positiva.
Al concebir esta columna, imaginé que sería una manera de ocupar el tiempo, pero se ha transformado en mi compromiso semanal con ustedes. Esta meditación surge por la sugerencia de alguien cercano a mí, quien me aconsejó valorar todo lo vivido este año, las altas y bajas, y agradecerles a todos por su constante acompañamiento desde el inicio.
escribir sobre la tragedia del Jet set, fue un reto. Me tomó cuatro días reunir el valor para publicarlo. Aunque no perdí a nadie cercano, fue difícil como escritor plasmar esa realidad en un medio digital. Pero cumplí con mi compromiso social y lo escribí. Desde ese momento, este compromiso semanal con la sociedad se ha fortalecido, porque "Mi Perspectiva" no es mía; ¡es de todos.
Debemos dar gracias sobre todas las cosas. Gracias porque la época de Navidad es un momento para estar en familia. Gracias porque tenemos vida, Gracias porque tenemos salud. Debemos dar gracias por el aire que respiramos, por la comida que nos comemos. El simple hecho de dar gracias debe de ser más que un valor, debe de ser un sentimiento.
La gratitud no se pide, la gratitud se da. La gratitud es más que un gesto, a mi entender, Gratitud no es un favor, Gratitud es humanidad.
Doctrinalmente, la gratitud se define como una conciencia y apreciación de lo significativo y valioso que recibimos; es una actitud que eleva y exalta, y que algunos consideran un mecanismo de afrontamiento que genera poder y energía espiritual, siendo esencial para el bienestar humano y social.
Debemos dar gracias hasta por las cosas negativas que nos pasan, pues solo Dios sabe por qué pasan. Debemos agradecer hasta cuando se nos lleva a un familiar, pues Él sabe la razón y Sus motivos. En mi caso, doy gracias por este gran año 2025, un año en el que aprendí a ser valiente, a apreciar las cosas, a valorar a mis seres queridos y en el que me he reinventado.
Gracias, 2025, por ser el año que nunca esperé, pero en el que he cosechado muchas cosas que no pensé. Gracias 2025 porque he subido otro escalón, y porque cierro este año con muchos proyectos, con la antesala de 2026 esperándome, listo para que sigamos trabajando.
Gracias 2025 por las personas que se fueron y por las que llegaron. Gracias por quienes cada día se toman su tiempo para hablar conmigo. Y gracias porque estoy vivo, disfruto de la vida, tengo fortaleza, buenos valores y porque nadie me hace cambiar. Pero sobre todo doy gracias porque, aunque vivo con una discapacidad, vivo mi vida con ajustes razonables.
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Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad. Miembro del consejo directivo en Fundación Francina.
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