Nuevo jefe de estado en Luxemburgo, otra era.
Guillermo y Estefanía, nuevos Grandes Duques de Luxemburgo.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna mi perspectiva.
La pregunta que todos nos hacemos hoy es: ¿son viables las monarquías, sí o no?
Y es que, a diferencia de las democracias modernas, que eligen a sus jefes de estado de manera democrática, en Europa todavía sobreviven varias monarquías constitucionales y parlamentarias donde el jefe de estado suele ser un rey o príncipe. En Luxemburgo, hay un gran duque como jefe de estado, algo inusual en esta época.
Enrique, gran duque de Luxemburgo, ha dejado de ser Gran Duque desde este viernes, después de la ceremonia de abdicación en su hijo Guillermo. Después de 25 años, el que hasta ahora era jefe de la casa Nassau-Weilbourg ha dado un paso a un lado y ha cedido a su primogénito la última jefatura de Estado que queda en manos de una casa ducal reinante en Europa, dándole paso a la nueva generación.
La monarquía luxemburguesa encara desde este 3 de octubre un relevo histórico tras un cuarto de siglo de reinado. Enrique, gran duque desde el año 2000, culmina un proceso cuidadosamente planificado que sigue la tradición de la Casa Gran Ducal: antes de abdicar, el soberano delega progresivamente sus funciones en el sucesor como lugarteniente representante, cosa que hizo Enrique hace un año, cuando nombró a su hijo Guillermo, príncipe regente de Luxemburgo.
En su tradicional discurso navideño, Enrique confirmó la fecha definitiva de su abdicación y expresó su profunda gratitud y humildad tras 25 años en el poder. «Ha llegado el momento», admitió, confiado en que Guillermo y su esposa, la Princesa Estefanía, harán todo lo posible por el bienestar del país.
El séptimo soberano de la Casa de Nassau-Weilburg y nuevo jefe de estado, Guillermo, no pretende realizar grandes cambios en la manera de llevar la monarquía, sino que intentará ayudar a mantener la estabilidad democrática en Luxemburgo, a imagen de lo que realizó su padre y previamente su abuelo Juan.
En su discurso de proclamasión, el Gran Duque Guillermo de Luxemburgo se ha comprometido a ser un regente que construya puentes entre generaciones, entre tradición e innovación. Dijo: Me esforzaré por tender puentes entre las personas, fortaleciendo así la cohesión de nuestra sociedad. Además, prometió, junto a una firme defensa de los principios democráticos fundamentales. Viviré la vida de mi pueblo, del que no quiero estar separado por ninguna barrera. Compartiré sus alegrías y sus sufrimientos. La monarquía debe evolucionar con los tiempos y mantenerse orientada hacia el futuro, Creo en los valores de apertura, diversidad, tolerancia y solidaridad. señaló el nuevo jefe de estado.
Entre las funciones del soberano están: El Gran Duque nombra al primer ministro (generalmente eligiendo al candidato más votado) para asistir en las tareas ejecutivas; además, puede disolver y reinstaurar el poder legislativo.
El Gran Duque es el Jefe del Estado. Su persona es inviolable y no se le pueden exigir responsabilidades. No puede ser acusado ni procesado, Promulga las leyes en el Mémorial. Las leyes son refrendadas por el ministro responsable de la cartera ministerial correspondiente. Todo acto que lleve la firma del Gran Duque debe someterse previamente a la deliberación del Consejo de Gobierno.
Cada 5 años se celebran elecciones legislativas, y tras éstas, el Gran Duque nombra a un informador de entre la mayoría. El informador propone un gobierno al Jefe de Estado que, en la práctica, suele convertirse en Primer Ministro y Jefe de Gobierno, cuyo funcionario es nombrado por el Gran Duque.
El Gobierno está formado por varios ministros, nombrados por el Gran Duque a propuesta del Primer Ministro. El Gobierno actual es de coalición y está formado por el CSV (Chrëschtlech-Sozial Vollekspartei) y el DP (Demokratische Partei).
Tras el transcurso de las dos Guerras Mundiales, el poder político que conservaban los monarcas fue suprimido o, en algunos casos, absorbido y sustituido por la figura del primer ministro, que actúa como jefe de gobierno en nombre del monarca, ostentando el poder político y desempeñando las mismas funciones que en el régimen presidencialista, mientras el gran duque queda como una figura decorativa y ceremonial.
Hoy en día, la figura del monarca maneja su importancia de acuerdo con la forma de gobierno y las costumbres del país, ya que, aunque algunos estados suelen mantener esta figura como ceremonial y símbolo de unidad nacional, como lo son Suecia y Noruega, otros, sin embargo, mantienen al monarca como cabeza de los tres poderes del Estado, específicamente los países asiáticos cercanos al oriente, ejemplo, Arabia...
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Miguel José Taveras Benítez.
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad.
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