La mala suerte de Macron, rumbo a 3 primeros ministros en tan solo un año.
“Los partidos políticos siguen actuando como si todos tuvieran mayoría absoluta”, dijo Lecornu en su discurso de despedida, en el que los acusó de anteponer los “apetitos partidistas” al interés de la nación.
Miguel Taveras.
Santo domingo.
Columna mi perspectiba.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, presentó su renuncia al gobierno de Francia al presidente francés la mañana de este lunes 6 de octubre, generando un clima de tensiones en la política francesa.
Si Macron nombrara a un nuevo primer ministro, sería el octavo de su mandato y el tercero solo este año, lo cual perjudica la reputación de Francia, no solo a nivel nacional, sino también en el exterior.
La izquierda quiere que nombre a alguien que impulse un presupuesto más amplio. Pero no está nada claro que Macron lo haga, e incluso si lo hiciera, el nuevo primer ministro podría no contar con el apoyo de toda la izquierda fraccionada.
Macron, siempre se ha resistido a convocar elecciones anticipadas, después de que su apuesta por convocar elecciones anticipadas en el verano de 2024 fracasara y dejara a Francia con un parlamento sin mayoría absoluta.
Hasta ahora, Macron ha preferido a los políticos de centroderecha que consideraba lo suficientemente hábiles para sobrevivir y, al mismo tiempo, preservar sus reformas emblemáticas, como el aumento de la edad legal de jubilación.
Pero esa estrategia ha provocado la caída de tres primeros ministros en menos de un año, y la paciencia del país se está agotando. Los oponentes de Macron en la izquierda moderada dicen que es su turno. “La democracia en nuestro país debe ser finalmente respetada”, dijo Pierre Jouvet, un alto cargo socialista, tras una reunión del partido el lunes. “Hay que dar prioridad a la izquierda y a los Verdes para gobernar este país y ofrecer una alternativa política fuerte.)
Macron ha rechazado dimitir antes de que finalice su mandato, lo que provocaría elecciones presidenciales anticipadas. Sin embargo, la presión sobre el presidente aumenta como nunca antes.
“Si unas nuevas elecciones anticipadas no permiten una mayoría gobernante, la crisis política podría convertirse en una crisis de régimen. En este caso, la capacidad del presidente Macron para mantenerse en el poder podría verse cuestionada, si no es que ya lo está.
Después de las numerosas conmociones de la Cuarta República, el general de Gaulle, quien reconquistó el poder en 1958, en plena guerra de Argelia, quiso instaurar un régimen estable y lo hizo con la Constitución de la Quinta República ,Promulgada el 4 de octubre de 1958, y revisada en 1962 para permitir la elección del presidente de la República por sufragio universal directo, donde se estableció un fuerte Poder Ejecutivo al otorgar al jefe del Estado numerosos poderes.
Lecornu, un estrecho aliado de Macron que fue nombrado hace apenas un mes, culpó a los partidos políticos franceses fracturados de no llegar a un compromiso sobre un presupuesto muy necesario para hacer frente a la creciente deuda y al déficit del país.
Su renuncia, deja a Macron con una serie de opciones imperfectas, incluso desagradables. Muchos opositores culpan su decisión de convocar elecciones anticipadas el año pasado tras el lío político de Francia, y se encuentra bajo una inmensa presión para encontrar una salida a su dilema.
Debemos aclarar, que la forma de gobierno de Francia es una república parlamentaria, teniendo a un presidente como jefe de estado y un primer ministro como jefe de gobierno, quien debe contar con la mayoría de los diputados para formar gobierno. Por tanto, La presidencia es, en muchos sentidos, el cargo político más poderoso de Francia. Pero los primeros ministros y sus gabinetes, que responden ante la Asamblea Nacional, están formalmente a cargo de la política interior, incluido el presupuesto.
La oposisión, por su parte, sostiene que Macron, quien fue elegido por primera vez en 2017, es responsable de la deuda en aumento del país; que se ha vuelto demasiado impopular para gobernar con eficacia, y que solo un nuevo presidente con un mandato claro puede sacar al país de su impasse político. Un estudio reciente del instituto de sondeos Odoxa reveló que Macron tenía un índice de aprobación de solo el 22 por ciento. Pero ha prometido repetidamente cumplir su segundo mandato de cinco años, pero, por lo menos, no puede aspirar a otro.
Independientemente de lo que decida hacer Macron, Francia necesita un presupuesto. Un nuevo primer ministro podría presentar un proyecto de ley de gastos, pero no está claro si el Parlamento sería capaz de aprobarlo antes de finales de año. Incluso si no lo hace, la ley francesa da al gobierno herramientas para evitar un cierre inmediato como el que afecta a Estados Unidos.
Según un estudio reciente del instituto de sondeos IFOP, Agrupación Nacional y sus aliados obtendrían entre el 32 y el 33 por ciento de los votos en la primera vuelta de las elecciones anticipadas, frente al 25 o 26 por ciento de la izquierda, el 15 por ciento de la coalición centrista y el 13 por ciento del partido conservador mayoritario. Sin embargo, proyectar los resultados finales de los escaños en el sistema de votación de dos vueltas de Francia es complicado, y sigue sin estar claro si unas elecciones nuevas desbloquearían la situación.
Ante este escenario, La opción más radical y recomendable sería que Macron dimitiera y convocara elecciones presidenciales anticipadas. Esto, que solo ha ocurrido una vez en la Quinta República , cuando Charles de Gaulle dimitió en 1969 tras un referéndum fallido, No volverá a suceder. Ya qué, visto lo visto, Macron no va a dimitir.
©2025MiPerspectiva, Todos los derechos reservados.
Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad.
Comentarios
Publicar un comentario