El hombre que transformó la democracia española.
Mientras algunos estados se habrían a la democracia, otros se cerraban.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna Mi Perspectiva.
La semana pasada, tras ver una película sobre la dictadura franquista, reflexioné sobre cómo el Rey, Juan Carlos I,sucesor designado por Franco, optó por desmantelar los poderes autoritarios del dictador, limitando sus propias funciones y promoviendo la Constitución de 1978, apenas tres años después de la muerte de Franco.
El general Francisco Franco fue Jefe del Estado español, Con el título de Caudillo, quien, ejerció el cargo durante casi 40 años, desde que tomó el poder en 1936 en medio de la Guerra Civil Española, hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975. Fue sucedido por Juan Carlos de Borbón, quien ya era Príncipe de España tras ser designado por Franco en 1969.
Teóricamente, Juan Carlos no debía ser el sucesor de Franco, pues legítimamente no era el heredero de los derechos de sucesión, dado que su padre aún vivía y no había renunciado a sus derechos dinásticos. Sin embargo, Franco, manteniendo la última palabra, se saltó una generación porque creía que el padre de Juan no sería aceptado por las Cortes franquistas. Lo irónico es que la persona designada como sucesor fue quien finalmente desmanteló su régimen.
En 1931, la monarquía de los Borbones, encabezada por Alfonso XIII, fue derrocada y se instauró la Segunda República Española. Tras la ineficacia de los gobiernos, estalló la Guerra Civil, llevando a los Borbones al exilio.
En 1941, tras la muerte de Alfonso XIII, más la obligada renuncia de sus hermanos, el padre de Juan, Juan, titulado Conde de Barcelona, era el titular de los derechos de sucesión al trono de España, hasta que Franco cambió el curso de los acontecimientos en 1969.
Franco consideraba que el padre de Juan no sería útil en el cargo, por tanto, tomó la decisión de asumir la tutela del niño. Lo educó y, sorpresivamente, en 1969, ante las Cortes franquistas, anunció que Juan Carlos, Infante de España, sería el sucesor de todos sus cargos y de la Jefatura del Estado.
Cuando Franco muere, Juan Carlos jura como Rey ante las Cortes franquistas, las mismas cortes que desaparecerían tres años más tarde. El Rey, asesorado por su profesor de derecho político, el constitucionalista Torcuato Fernández Miranda, comenzó por dar un discurso ante la ONU, donde expuso su intención de desmantelar los poderes absolutos de Franco y crear instituciones de frenos y contrapesos para limitar no solo a entes del Estado, sino también su propia persona.
Pero mientras el Rey democratizaba España, en Irán, tras el derrocamiento de la monarquía, los revolucionarios, liderados por el Ayatolá Jomeini, tomaron el poder, abolieron todas las instituciones y concentraron la autoridad en una sola persona, cerrando cualquier oportunidad de democracia.
En ese mismo contexto, los estadounidenses y soviéticos parecían operar en un mundo paralelo, inmersos en la Guerra Fría, utilizando a países pequeños y vulnerables como peones. En este escenario, los americanos aprovecharon para alinear a España con Occidente.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los americanos vieron la oportunidad perfecta para influir en el continente financiando a los países devastados por la guerra a través del Plan Marshall, lo que otorgó a Estados Unidos un papel decisivo en los asuntos europeos.
Mientras los americanos promovían la democracia, o más bien, el capitalismo, los soviéticos protegían a los países comunistas con el objetivo de evitar el colapso de dichos regímenes y mantener la división ideológica.
Para algunos expertos en derecho constitucional, la Constitución Española de 1978 ha sido una de las más modernas en su momento, debido a que representó una novedad jurídica al ser la primera ley fundamental redactada desde cero. A diferencia de las anteriores, desde la de 1812 (Constitución de Cádiz) hasta la Constitución de 1931, las cuales solían basarse en el sistema precedente establecido, de acuerdo con el Congreso de los Diputados de españa.
La Constitución de 1978 declara que España es una monarquía parlamentaria, y sus valores fundamentales son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. También establece la separación de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Aunque el Rey es el Jefe del Estado y el máximo representante en asuntos internacionales, el papel de la Corona se define como neutral y apolítico, despojando a Juan Carlos I de aquellos poderes que Franco le había heredado.
Al analizar la Constitución de 1978, observo que no solo modernizó el marco jurídico español, sino que significó el hito fundacional de la democracia moderna en España. La aprobación ciudadana mediante el referéndum del 6 de diciembre de 1978, donde casi el 90% de los votantes avaló el proyecto, es a mi entender, el símbolo de la ruptura definitiva con el régimen de franco. Este acto histórico, consagró valores como la libertad, la justicia y el pluralismo político, haciéndo a los ciudadanos partícipes directos del avance hacia una España nueva, consolidada en el Estado de Derecho.
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Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad. Miembro del consejo directivo en Fundasión Francina.
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