Dulce Legado O Amarga Realidad??
Dulce Legado O Amarga Realidad?
Industria azucarera, De la Esclavitud a la Sostenibilidad.
Miguel Taveras.
Santo Domingo.
Columna Mi Perspectiva.
Si queremos conocer a fondo la Historia Dominicana, Basta
con hablar de la Industria Azucarera y
su desarrollo he Influencia en el País.
El Azúcar para nosotros es, Lo que para China Fue la Seda en
su momento. Una mina de oro que no supimos aprovechar, Y, Cuando la quisimos
aprovechar, Ya en el mercado existían
otros productos que nos hacían competencia.
Origen de la caña de azúcar.
La caña es originaria de Nueva Guinea, África. De donde pasó
a la India y de allí a China y Oriente Próximo. Con la expansión
musulmana, los árabes la introducen por el Mediterráneo hasta la Península
Ibérica, de donde pasa a las islas atlánticas próximas (Azores, Madeira Y
Canarias).
En el segundo viaje de Colón A la Española, (1493),
Cristóbal Colón introdujo a la Isla de Santo Domingo la caña de azúcar, pero no
fue hasta el año 1501, después de varios intentos, cuando se logró prender la
planta que procedía de las Islas Canarias.
La historia de la
Industria Azucarera Dominicana está marcada por la trata de negros para
el cultivo y corte de tan preciado producto. La difícil tarea del cultivo de la
caña en los ingenios demandaba una fuerza muscular que tuviera mejores
resultados que la de los indígenas, Pues la población indígena había menguado de
manera significativa en la isla la Española.
Los propietarios de ingenios, preferían importar esclavos
africanos procedentes de diferentes etnias. Los grupos predominantes eran los
zape, mandinga, congo, mondongo, biáfara, carabalí y los de lengua gelofe
Otra preferencia que tomaban en cuenta los dueños de
ingenios era el rango de edad de los esclavos seleccionados, esta edad oscilaba
entre los 15 y 20 años, Reclutados también desde los 9 años. Su faena de
trabajo forzado era de hasta 18 horas corridas por día, incluía domingos y
feriados. Muchos morían de cansancio o por falta de sueño. Otros huían a los
montes o se defendían mediante las armas.
Desde 1518, por autorización expresa del Rey Carlos I,
comenzaron a otorgarse licencias para traer a América y a La Española negros bozales, inexpertos los cuales, a
diferencia de los ladinos, eran empleados en labores intensivas de producción.
Africanos ladinos, es decir, occidentalizados en Europa e integrantes del
séquito de servidores de nobles españoles, Que habían pisado tierra americana poco
antes de 1501.
Las grandes extensiones de tierras aptas para el cultivo de
caña en el Nuevo Mundo, junto al descubrimiento de métodos de refinado del
azúcar, proporcionaron el ambiente adecuado para la expansión del producto.
Convirtiéndose el continente Americano en el mayor productor de azúcar de caña
en el siglo XVII
En la década del 40 del siglo XVI, la cifra de esclavos
africanos oscilaba entre 60 y 500 por ingenio o trapiche, aunque hubo uno. El
ingenio de Melchor de Torres, Cuyos trabajadores esclavos alcanzaron el número
de 900.
Se estima que para esos años la isla tenía unos 12,000
esclavos negros, frente a una diminuta población española que no pasaba de
5,000 personas.
Este número se vio fuertemente reducido debido a las
epidemias que atacaron la isla luego de la invasión de Francis Drake en 1586,
Ya que en octubre de 1606 solo se
contabilizaban 9,648 esclavos, según Fuentes de Registros Históricos.
Debemos aclarar, Queridos lectores, Que la intención de este
articulista no es mostrar lo que
representó el dulce de esta Azúcar para la Economía de la isla, Si no el amargo
que dejó esta misma Azúcar para los esclavos que trabajaban la caña.
Nuestra industria azucarera nació en un ciclo de apogeo del
comercio internacional. Desde los principales centros industriales se
demandaban materias primas y se exportaban mercancías y bienes de capital,
estimulando en las economías periféricas la producción a gran escala de bienes
agropecuarios y mineros de exportación.
Y, Mientras los mercados y el comercio se beneficiaban del
dulce de las Ganancias, Por su parte, los esclavos, eran obligados a trabajar a
bajos salarios, Maltratos inhumanos y
carga de trabajos forzosos.
Uno de los factores que favorecieron el auge de la
producción azucarera en nuestro país fue la guerra de los diez años en Cuba,
(1868-1878), Oportunidad que atrajo al país a numerosos empresarios y técnicos
del sector del Azúcar, Que decidieron apostar por nuestra Industria Azucarera
hasta impulsarla. Colocándola en los mejores lugares de posicionamiento de los
Mercados Internacionales.
El fin de la Guerra de la Restauración en 1865, el gobierno
de los 6 años de Báez (1868-74) y los gobernantes azules que dominaron el
último cuarto del siglo XIX, También favorecieron esta industria.
A pesar de las malas condiciones de trabajo y de los bajos
sueldos, El cierre de los Ingenios por parte del Estado Representó Desempleo en
muchas comunidades, Específicamente para Habitantes de la Población Rural,
Acostumbrados a depender de la Caña De Azúcar para el sustento de sus familias.
Una labor que estos campesinos han venido desempeñando de Generación en
Generación, provocando que pierdan su
principal fuente de ingreso sin justificación alguna.
Hasta 1982, Existieron en la República Dominicana (16) ingenios Azucareros. De estos, (12)
pertenecían al Estado y (4) al sector
privado. En conjunto tenían una capacidad instalada para moler 72,698 toneladas
diarias y disponían de 257,442 hectáreas para el cultivo de la caña. Su
producción de azúcar ese año alcanzó 1.2 millones de toneladas métricas de
volumen crudo (TMVC). Ubicando al Azúcar en el producto dominicano más
exportado en conjunto con el Tabaco.
El principal problema social del cultivo del azúcar en el
país fue el gran número de agricultores pobres independientes, los cuales,
fueron expulsados de sus tierras, Convirtiéndolos en proletarios rurales marginados
y empobrecidos. Ya que La industria azucarera estaba compuesta por unos cuantos
terratenientes ricos, y una minoría de pequeños propietarios ocupados en la
ganadería o agricultura primitiva. Convirtiéndose en una sociedad compuesta por
trabajadores o agricultores sin tierras, de un grupo de terratenientes en su
mayoría extranjeros y un pequeño grupo de profesionales independientes. Dando lugar
al Concepto de la Oligarquía Dominicana.
El azúcar dominicano es como una moneda: tiene dos caras.
Una brillante, que representa la riqueza que ha traído a nuestro país. Otra
oscura, que recuerda el sufrimiento de quienes trabajaron en los campos. Hoy, debemos
recordar ambas caras. Que el azúcar nos inspire a construir un futuro donde la
riqueza sea para todos y donde nunca olvidemos las lecciones del pasado. Que
cada grano de azúcar nos recuerde endulzar el presente con justicia y cuidado.
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Miguel José Taveras Benítez
Estudiante de derecho en PUCMM, secretario General en el club de ideas políticas de la misma universidad.
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